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Guía para elaborar 20 lts de cerveza

Kit Cocción Completa de BevyBar y Kit de insumos BevyBar

 

Un Kit Insumos BevyBar incluye:

  • Maltas base en cantidad necesaria para elaborar 20 litros finales de cerveza.
  • Maltas especiales en cantidad necesaria para elaborar 20 litros finales de cerveza.
  • Lúpulos (1 o más según receta) en cantidad necesaria para elaborar 20 litros finales de cerveza.
  • 1 sobre de levadura para elaborar 20 litros finales de cerveza.
  • 4 gr de clarificante de hervido. Irish Moss. 

Conservar insumos: Cuando recibas tu kit de insumos, asegurate de conservarlos adecuadamente. La levadura y clarificantes en la heladera, y el lúpulo en el freezer. Las maltas guardalas en un lugar fresco, seco y oscuro. 

De todas formas, te recomendamos que no conserves los insumos por más de una semana ya que las maltas están molidas y no van a tardar mucho en empezar a perder algunas de sus propiedades, fundamentales para el éxito de tu receta.

El día en que vayas a elaborar, sacá la levadura de la heladera un rato antes de comenzar el proceso. Es importante que la misma esté más o menos a la misma temperatura que el mosto al momento de la inoculación (entre 18° y 25° para el agregado de levadura post enfriado de mosto) ya que si la diferencia de temperatura es muy grande podés provocarle un “stress” y le va a costar arrancar. 

Insumos: ver ficha técnica de la receta.

Elementos:

1) Olla de aluminio reforzado con capacidad para 30 litros, con llave de paso y espiga para conexión de manguera 1/2.

2) Bolsa de macerado, lavable y reutilizable.

3) Sistema de enfriado por serpentina de aluminio de 1/2, x 7 metros (incluye 2 abrazaderas y 4 metros de manguera para conectar a circuito de agua).

4) Balde plástico grado alimenticio con capacidad para 24 litros (utilizado en la recolección de mosto post macerado).

5) Fermentador plástico de 25 litros con canilla plástica. También usado como madurador y embotellador. De boca ancha para fácil limpiado. La canilla incorporada permite embotellar la cerveza directamente desde el mismo recipiente de forma simple y efectiva. No requiere uso de airlock ya que aflojando la tapa media vuelta, permite la efectiva salida del CO2 y evita la entrada de oxigeno por contrapresión.

6) Termómetro adhesivo para pegar al fermentador.

7) Termómetro varilla escala 0° a 110°C (limpiar con algodón y alcohol al 70% cada vez que se va a insertar).

8) Tapadora martillo italiana.

9) Cepillo limpiador de botellas, para poder reutilizarlas.

10) Densímetro escala 0,990 – 1,160, calibrado a 20°C. Con probeta.

11) Tapas corona x 100 unidades.

 

Insumos Cocción Cerveza

 

 Vas a necesitar también:

- Timer/ Cronómetro.

- Alcohol etílico o lavandina para la sanitización.

1) Limpieza previa:

    El primer paso de todo proceso de elaboración de cerveza es el lavado de los elementos. Para cada cocción los equipos y elementos deben estar previamente lavados y sanitizados. Esto es muy importante para evitar la contaminación del producto y así evitar sabores y aromas indeseados.

    Si estás utilizando el equipo por primera vez basta con enjuagar los elementos con agua caliente de la canilla y dejarlos secar sobre una toalla o superficie limpia.

    - Para re-utilizar los equipos, primero hay que lavarlos y luego sanitizarlos. Para el lavado se recomienda el uso de detergentes neutros, aunque también se puede utilizar el detergente común de cocina. Hacé el lavado con una esponja o trapo suave para no rayar ni dañar los elementos.

    - Ciertos elementos deben ser sanitizados / desinfectados. Para sanitizarlos, hacé una solución de 30% agua y 70% de alcohol etílico en el fermentador y colocar los elementos en remojo. Dejar reposar unos 5 minutos y luego vaciar el fermentador dejando secar sin enjuagar. Asegurate de que toda la superficie de los elementos que vayan a estar en contacto con la cerveza entre en contacto con la solución. Todos los elementos que deben estar sanitizados son aquellos que van a estar en contacto con el mosto después del hervido (ver hervido). Recomendamos la utilización de alcohol para sanitizar los elementos ya que no deja olores ni sabores indeseados, además de ser uno de los componentes naturales de la cerveza.

    - Otra opción es sanitizar utilizando lavandina. Para esto hacé una solución de 1 mililitro de lavandina por litro de agua. Esto es una cucharada sopera de lavandina en 4 litros de agua. Hacé esta mezcla en el fermentador y coloca el resto de los elementos en remojo dentro del mismo durante 20 minutos. Si bien para esta concentración de lavandina no es necesario enjuagar los elementos posteriormente, podés hacerlo con agua hirviendo para asegurarte de eliminar cualquier rastro de olor.

     2) Maceración:

    Los granos de malta molidos se mezclan con agua a ciertas temperaturas. El objetivo principal de la maceración es transformar los almidones de la malta en azúcares simples fermentecibles para la levadura, continuando las reacciones que se interrumpieron durante el secado del grano en la maltería. Durante el macerado se activan las enzimas de la malta, las cuales van a cortar las cadenas de almidón para transformarlas en azúcares simples que luego va a consumir la levadura en el proceso de fermentación. Las diferentes temperaturas de macerado activan diferentes enzimas dentro de la malta, las cuales cumplen con diferentes tareas y objetivos.

    - Para iniciar la etapa de maceración vas a necesitar 16 litros de agua previamente pasteurizados. Para esto, herví 17 litros de agua durante 10 minutos con el fin de asegurarte que queden 16. Este paso también nos ayuda a eliminar el cloro que tiene el agua domiciliaria y que puede generar compuestos que no son deseables en nuestra cerveza.

    - Dejá enfriar el agua pasteurizada para el macerado hasta 78ºC.

    - Colocá la bolsa de macerado dentro de la olla y comenzá a agregar la malta molida en forma lenta y mezclando constantemente, para evitar la formación de grumos y zonas de calor concentrado. De esta forma evitás que se quemen los granos en el fondo de la olla. Esta etapa tiene la función de lograr una disolución total de la malta en el agua de macerado, y tiene una duración de 10 minutos. No es necesario tener el fuego prendido. Agregá tanto las maltas base como las especiales.

    - Una vez disuelta la malta, hacé un control de temperatura. Durante los siguientes 60 minutos, la mezcla debe estar a temperatura estable entre 64° y 69°. Tapá la olla para conservar mejor el calor, y realizá chequeos de temperatura cada 5 o 10 minutos. Si la temperatura de macerado se encuentra por debajo de los 64°, utiliza el fuego de la hornalla para aumentar la temperatura los grados que sea necesario. Si la temperatura supera los 69°, destapa la olla y revolve suavemente hasta que la misma descienda. Es importante mantener la temperatura lo más estable posible dentro del rango 64°-69° durante los 60 minutos del proceso.

    - Durante esta etapa es mejor apuntar la temperatura para el límite superior (cerca de los 69°) ya que es más fácil ir moviendo el empaste con la olla destapada para bajar la temperatura que utilizar la hornalla para subir la misma algunos grados de forma homogénea, y que el calor no se concentre en el fondo de la olla.

    - Si tuviste problemas para mantener la temperatura dentro del rango, continuá con el proceso durante 15 o 20 minutos más, para asegurarte de que las enzimas hayan transformado las cadenas de almidones en azúcares simples fermentecibles.

    - Cumplido el tiempo, la mezcla se vuelve a calentar hasta los 78°. Este proceso llamado “Mash Out” frena la actividad enzimática de la malta y ayuda a soltar los azúcares de los granos, necesarios para una buena fermentación. Hay que tener cuidado en esta etapa de no pasarse de la temperatura marcada, ya que de lo contrario podemos extraer taninos indeseados de la malta, que se traducen en sabores indeseados en el producto final.

     3) Filtrado, lavado y recirculado del mosto.

    La finalidad esencial de la filtración, lavado y recirculado del mosto consiste en la separación del líquido de las partes insolubles, es decir el bagazo o hez de malta (cáscara). Además de “limpiar” y “clarificar” el mosto, el lavado de los granos nos permite extraer una gran cantidad de azúcares residuales que quedaron entre los granos y que vamos a necesitar en el proceso de fermentación. 

    Mosto: El agua azucarada por los granos.

    Agua de lavado: Agua calentada a 77° en una olla aparte para realizar el lavado de los granos y extraer los azúcares residuales que quedaron entre los mismos. También sirve para agregar líquido al mosto, ya que durante el hervido un porcentaje del mismo se perderá por evaporación. Vas a necesitar 10 litros de agua de lavado.

    Recirculado: Es el proceso mediante el cual hacemos fluir el mosto a través de los granos extrayendo azucares residuales, y filtrando el líquido para que este sea lo más claro y limpio posible.

    1) Calentá en una olla aparte el agua de lavado a 77°.

    2) Para filtrar y recircular el mosto, abrí la llave de paso y, utilizando una jarra, recolectá el mosto saliente y volvé a verter el líquido por la parte superior de la olla. Es útil contar con dos jarras o recipientes donde se pueda recolectar el mosto para mantener el flujo constante. Es decir, mientras con una jarra volves a verter el líquido en la superficie, la otra continua recolectando mosto, y así sucesivamente.

    3) Cuando incorporás el mosto por la parte superior de la olla, hacelo de manera suave para evitar romper la cama de granos, que es nuestro primer filtro natural. Con esto se logra un primer filtrado y se homogeneiza la densidad del mosto favoreciendo la extracción de azúcares fermentecibles.

    4) Realizá este proceso durante algunos minutos hasta que la totalidad del mosto haya circulado por la cama de granos al menos dos veces. Sin embargo, es importante no demorarse demasiado durante este proceso ya que a medida que la temperatura del mosto desciende, este se vuelve más viscoso y el filtrado no es tan efectivo. El mismo no debería bajar de los 58°.

    5) A continuación se realiza el lavado de los granos. Abrí la llave de paso y comenzá a recolectar el mosto en el balde plástico. Es recomendable utilizar un banco o mesa para elevar la altura del mismo y que éste quede justo por debajo de la llave de paso de la olla.

    6) A medida que el mosto se va acumulando en el balde, lentamente incorporá el agua de lavado por la parte superior de la olla. Hacelo despacio permitiendo que el agua fluya hasta caer en el balde, agregándose al mosto original. Podes utilizar una espumadera o cucharón para correr los granos suavemente desde el centro hacia los costados (y viceversa) para permitir que el agua fluya un poco más rápido.

    7) Este proceso nos permite extraer azúcares residuales que quedaron atrapados entre los granos y aumentar la cantidad de mosto a hervir, ya que durante el hervido, un porcentaje del mismo va a ser evaporado.

    8) Una vez que tenés la totalidad del mosto en el balde sacá la bolsa de macerado de la olla y descartá los restos de malta dentro de la misma. Rápidamente enjuagá la olla para poder utilizarla en el hervido. 

     4 ) Hervido:

    Terminada la filtración del mosto el proceso siguiente es la ebullición y el lupulado (se cocina el mosto y se agrega el lúpulo). El hervido de mosto se realiza para poder esterilizar el mismo microbiológicamente, disolver las sustancias de amargo del lúpulo, precipitar proteínas que puedan “enturbiar” la cerveza posteriormente y eliminar sustancias volátiles de la malta que pueden dar sabores no deseables a la cerveza (ej. Dimetil sulfuro u olor a vegetales cocidos).

    El lúpulo en pellet es un producto natural que se obtiene desintegrando y comprimiendo la flor del lúpulo. Un tiempo de hervido de 60 minutos es recomendable en la mayoría de las cervezas. El momento de agregado de lúpulo va a depender de su variedad y del objetivo del agregado (aroma, amargor, etc.). Comúnmente el agregado se puede realizar al comienzo del hervor, a los 40 minutos de hervido y/o al final del mismo, dependiendo de la variedad y el objetivo del agregado. Existen muchas variedades de lúpulo y sus objetivos son principalmente aportar amargor y aroma a la cerveza. Dependiendo de la variedad y sus características, aportará un mayor grado de uno u otro.

    - Una vez que terminaste con el lavado de las heces de malta y tenés la totalidad del mosto en el balde, volcá el contenido en la olla limpia y colocá la misma sobre la hornalla a fuego fuerte para llevar el mismo a un hervido bullicioso. No coloques la tapa de la olla en ningún momento del hervido.

    - Es importante estar atento al “Hot Break” ya que a medida que el mosto se calienta y su temperatura se acerca a la del hervido, una espuma densa, de color cremoso se va a formar en la superficie del líquido. Utilizando una espumadera, retirá suavemente la espuma formada, ya que esta contiene mayormente impurezas.

    - Cuando las burbujas de hervor comienzan a romper la espuma, y esta empieza a disolverse en el mosto, es momento de empezar a cronometrar la hora de hervido.

    - Asegurate de tener el lúpulo a mano, ya que generalmente la primera adición se hace ni bien empieza a hervir el mosto.

    - Chequeá la ficha técnica de la receta que estés elaborando. Ahí vas a encontrar el tiempo de hervido correspondiente a la receta y los tiempos de agregado para los diferentes lúpulos. El tiempo que figura en la ficha se cuenta de manera regresiva desde que el mosto rompe hervor. Una vez que comenzó el hervido, se cronometra la hora de manera regresiva (de 60´hasta 0´). Es decir, si la ficha dice “Lúpulo Cascade 60´” significa que este lúpulo debe agregarse justo al comienzo del hervido.

    - Utilizando una espumadera o cucharón, revolvé ocasionalmente. Es importante lograr un hervido constante pero no demasiado fuerte ya que esto puede generar pérdida de azucares fermentecibles y disminución de volumen de mosto por evaporación.

    - Podés utilizar una espumadera para limpiar el mosto, en caso de que aparezca un resto de cáscara de malta en la superficie del líquido. Esto sirve para continuar purificando la cerveza y obtener una cerveza más clara y limpia.

    - Acorde a la receta, agregá lúpulo de aroma y sabor, teniendo en cuenta el momento correspondiente a cada agregado.

    - 10 minutos antes de finalizar el hervido, agregá el clarificante de hervido Whirlfloc y revolvé levemente. Este clarificante ayuda en la coagulación de proteínas de la malta y en la formación de un “trub” compacto en el fondo de la olla. (un trub es la mezcla de proteínas coaguladas con taninos)

    - Luego de una hora, el hervido ha finalizado. Apagá el fuego.

    - Aproximadamente entre un 20% y 25% del mosto se va a haber evaporado durante este proceso. Por lo tanto, si iniciamos el hervido con 24-25 litros de mosto, en este momento vas a contar con 20 litros +/- 1 litro.

    - Finalizada la hora de hervido, es recomendable hacer un remolino (Whirlpool) para optimizar el uso del clarificante, logrando que se junte todo el “trub” en el medio y al fondo de la olla, facilitando una extracción limpia al momento de trasvasar el mosto al fermentador. Para esto, revolvé enérgicamente durante 5 minutos, y luego dejá reposar con la olla tapada durante 15 minutos, antes de comenzar el enfriamiento del mosto activamente. Estas dos cosas hacen un gran trabajo sobre la apariencia final de la cerveza.

    5) Enfriado:

    Una vez que terminó el hervido, es momento de enfriar el mosto. Esto es necesario para poder agregar la levadura, ya que la misma sólo puede funcionar correctamente a ciertas temperaturas. Principalmente, existen dos tipos de levaduras utilizadas en la elaboración de cerveza: Lager y Ale. Cada una posee una temperatura de fermentación diferente. Para las Lager, la temperatura de fermentación es entre 8° y 12°, mientras que para las Ale, la temperatura es entre 18° y 25°. Por lo tanto debemos bajar la temperatura del mosto al rango necesario, dependiendo de la levadura que vayamos a usar. NO agregues la levadura antes de enfriar el mosto, ya que la misma no podrá sobrevivir en las altas temperaturas post hervido. Es importante que una vez que empieces a enfriar el mosto, lo hagas lo más rápido posible, ya que a medida que desciende la temperatura del mismo y a partir de los 40° el riesgo de contaminación de la cerveza es más alto.

    A partir de esta etapa, la limpieza y sanitización de todos los elementos que estén en contacto con la cerveza es aún más importante que antes. Lavá y sanitizá todos los elementos con anticipación, para que al momento de enfriar puedas concentrarte pura y exclusivamente en el proceso.

    - Colocá la olla en la pileta de la cocina y colocá el enfriador previamente sanitizado dentro de la misma. Es muy importante que el exterior del enfriador, que va a estar en contacto con el mosto, esté sanitizado. Para esto, limpialo utilizando una solución de 70% alcohol y 30% de agua. Utilizando un tramo de manguera y una abrazadera, conectá el enfriador a la canilla. Conectá el segundo tramo de manguera a la salida del enfriador para dirigir la salida de agua hacia la misma pileta, o algún desagote. La olla debe estar tapada pero no del todo, dejando un pequeño espacio para que salga vapor y se pierda calor.

    - Chequea que las conexiones sean lo suficientemente seguras como para evitar derrames de agua dentro del mosto, y comenzá a circular agua a través del enfriador para empezar a bajar la temperatura

    - Para acelerar el proceso, podés llenar la pileta con agua fría. De este modo, la olla también estará en contacto con agua, ayudando a bajar la temperatura de la misma. No olvides renovar el agua de la pileta cada 3 o 4 minutos, para mantener la misma lo más fría posible.

    - También ayuda rodear la manguera de entrada de agua con abundante hielo, para que el agua este lo más fría posible mientras corre por la serpentina de aluminio.

    - Cada 5 minutos, realizá chequeos de temperatura. Luego de 20-35 minutos, la temperatura del mosto debería estar en el rango especificado, dando por finalizada la etapa de enfriado. La temperatura final ideal de enfriamiento es entre 15° y 18°, pero si ya lograste bajar la temperatura hasta 20° - 22°, podés agregar la levadura.

    - Si bien anteriormente mencionamos que la temperatura de fermentación de las levaduras Ale es entre 18° y 25°, es bueno bajar la temperatura del mosto por debajo de los 18° antes de agregar la levadura, ya que el mismo proceso de fermentación genera calor, y la temperatura del mosto se va a elevar algunos grados.

    6) Fermentación:

    En el proceso de fermentación se realiza la trasformación del mosto en cerveza verde. Los azúcares del mosto son consumidos por la levadura y transformados en gas carbónico (CO2) y Alcohol (etanol), productos naturales de la actividad de la levadura.

    Si bien es un proceso anaeróbico es importante en la primer etapa agitar para homogeneizar la levadura en el seno del líquido y que se incorpore la cantidad de oxigeno necesaria para poder comenzar la generación de nuevas células de levadura.

    Duración: 7 días, 3 días de fermentación principal y 4 días de guarda para reducir diacetilo.

    - Trasvasá el mosto enfriado al fermentador, previamente sanitizado. Una vez que el mosto está enfriado, es de gran importancia la limpieza y sanitización de todos los elementos que puedan estar en contacto con la cerveza.

    - Colocá el fermentador por debajo de la llave de paso de la olla para realizar el trasvase.

    - Una vez trasvasado el mosto, utilizá la canilla del fermentador para tomar una muestra de cerveza dentro de la probeta y realizá una medición de densidad.

    - Para esto, colocá el densímetro dentro de la probeta con el mosto y dejalo flotar. Hacelo girar, como si fuese un trompo, para asegurarte de que el mismo no esté en contacto con las paredes de la probeta.

    - Cuando el densímetro este quieto, el número que se lee en el límite del líquido es la Densidad Inicial o Densidad Original. Cada receta tiene un parámetro específico de densidad inicial y final, pero no te preocupes si tu medición está un poco desviada de lo estipulado en la receta. Utilizando esta medición y la medición de densidad final (previo a embotellado), podremos calcular el porcentaje de alcohol en la cerveza. Para realizar una buena medición el mosto deberá estar a la temperatura en que esté calibrado el densímetro. Si la temperatura del mosto es mayor o menor, podés corregir la medición utilizando una tabla de corrección por temperatura.

    - Ahora sí, agregá la levadura al mosto, esparciéndola por la superficie del mismo.

    - Colocá la tapa del fermentador. Durante 3-5 minutos, batí el fermentador para mezclar la levadura con el mosto y agregar a la mezcla el oxígeno necesario para una buena fermentación.

    - Colocá el termómetro adhesivo fuera del fermentador y chequea que la temperatura se encuentre en el rango necesario. Luego guarda el fermentador en un lugar oscuro y fresco, con temperatura lo más estable posible, para iniciar el proceso de fermentación. Ahí lo vas a almacenar durante los próximos 7 días.

    - No olvides dar media vuelta de rosca abriendo la tapa, para permitir la salida de CO2 durante todo el proceso.

    - En las próximas 12-24 horas, la fermentación se va a iniciar de manera activa. Una capa de espuma se va a formar en la superficie del líquido, y la levadura comenzará a flocular, generando una capa de sedimento que se irá asentando en el fondo del fermentador. La leve apertura de la tapa va a dejar salir el CO2 generado por este proceso, sin dejar entrar oxígeno a la cerveza.

    - La fermentación primaria tiene una duración de 7 días. Durante los primeros 4 días sucede la fermentación activa, y los próximos 3 días son de madurado en caliente.

    7) Maduración:

    Durante la semana siguiente se lleva a cabo la maduración de la cerveza. Básicamente, el propósito de la maduración es convertir una bebida rústica en una agradable a nuestros sentidos. Transformar la cerveza “verde” en una cerveza atractiva, gentil y equilibrada. Para lograr esto, se deben cumplir 3 objetivos: desarrollo de sabor, clarificación y maduración.

    Durante esta semana, en la cerveza irán evolucionando los sabores deseados y se reducirán aquellos indeseables (diacetilo, acetaldehído y sulfuro de hidrógeno). La levadura y moléculas que causan turbidez se asentarán en el fondo del balde para luego poder ser removidas. 

    Para lograr esto de la mejor manera, es esencial almacenar la cerveza en frio, idealmente por debajo de los 4° grados. Este es el momento de hacer el sacrificio que todo cervecero casero debe hacer: asegurarse espacio suficiente en la heladera para mantener la cerveza refrigerada durante toda la semana. De esta forma nos aseguramos que se desarrollen los sabores deseados, y que el turbio de levadura se asiente en el fondo del madurador. Sabemos que no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. De lo contrario, si dejamos nuestra cerveza madurando a temperatura ambiente, es probable que se desarrollen sabores indeseados, la levadura no flocule correctamente y la cerveza final sea turbia y ácida.

     

    8) Embotellado: 

    Para el embotellado vas a necesitar:

    1. Entre 18 y 20 botellas de 1 litro (o el proporcional en otros tamaños).
    2. Azúcar de maíz o azúcar de caña común (entre 5 y 6,5 gramos por litro a embotellar)
    3. Tapador y tapas corona.

    Importante: en la preparación previa al embotellado, trasladá el fermentador con cuidado y manteniendo su posición original. Una capa de sedimento se asentó en el fondo durante el proceso de fermentación y maduración, y no queremos que se vuelva a mezclar con la cerveza, ensuciando y enturbiándola.

    - Antes de comenzar a embotellar la cerveza, todo lo que vaya a estar en contacto con la misma debe estar sanitizado.

    - Enjuagá las botellas con una solución de 30% agua y 70% alcohol, y luego dejalas secar antes de llenarlas.

    - Una vez que tengas las botellas limpias y sanitizadas, agregá 6 gramos de azúcar dentro de cada una. Esta medida es estándar cuando embotellas en envases de 1 litro. Si va a embotellar en porrones de 340, tené en cuenta que solamente vas a necesitar 2 gramos de azúcar por botella. Un sobre de azúcar estándar (de bar, cafetería) contiene 6,25 gramos. Podes utilizar esto para facilitar el fraccionamiento.

    - Durante el proceso de fermentación, una capa de sedimento se asentó en el fondo del fermentador, la cual queremos evitar al momento de embotellar. Colocá un vaso por debajo de la canilla del fermentador y abrila, dejando salir una pequeña muestra de cerveza. Si salen sedimento y restos de levadura, dejá la canilla abierta hasta que por ella empiece a salir cerveza limpia. Una vez que esto suceda, cerrá la canilla y preparate para embotellar.

    - Antes de llenar las botellas, tomá una muestra de cerveza en la probeta y realizá una medición de densidad. El número que se observe en la línea del líquido, será la Densidad Final de la cerveza. Utilizando la siguiente formula, vas a poder hacer un cálculo aproximado del porcentaje de alcohol en volumen: % ABV = (Densidad Original - Densidad Final) * 131.

    - Si bien esta fórmula no es del todo precisa, nos puede dar una buena aproximación del porcentaje de alcohol en la cerveza. Finalmente debemos considerar también que luego de la carbonatación en botella, se agrega entre 0,25 y 0,35 % de ABV.

    - Utilizando la canilla del fermentador, llená las botellas hasta la línea donde comienza el “cuello”. Colocá las botellas a 45° en contacto con la canilla, para llenar las botellas de forma suave y evitando que se genere espuma. No es bueno llenar la cerveza de oxígeno durante el embotellado.

    - Utilizando las chapitas sanitizadas y el tapador, tapá las botellas.

    - Para utilizar el tapador, colocá una chapita en la boca de la botella y el tapador encima. Utilizando un martillo o similar aplicá golpes suaves y cortos para lentamente ir amoldando la chapita a la boca de la botella hasta que esta se encuentre herméticamente sellada. Idealmente, hacelo utilizando un martillo o maza con cabezal de goma.

    - Durante las próximas dos semanas se dará el proceso de carbonatación de la cerveza, produciendo el gas característico de esta bebida. Conservá las botellas en un lugar seco y oscuro, a temperatura ambiente. Después de estas dos primeras semanas, la cerveza está lista para tomar. Sin embargo te recomendamos que la dejes en frío durante una semana más para obtener un mejor resultado.